Cetis 146
“miguel barragán”
La desnutrición infantil es una enfermedad. Una de las
principales causas es la falta de recursos económicos en países
subdesarrollados o en vías de desarrollo. Según datos del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones
Unidas, solamente en América
Latina y el Caribe, unos «9 millones de niños y niñas menores de 5 años» (el
16% de los niños de esta edad) sufren de desnutrición crónica y se estima que
«al menos otros 9 millones de niños están en riesgo de desnutrirse».1 La misma fuente afirma que cada 90 segundos
muere un niño por causas relacionadas con el hambre en la zona.
Desnutrición infantil en México.
A pesar de los avances en la materia
de desnutrición infantil que se han experimentado en los últimos años, lo
cierto es que las cifras siguen siendo alarmantes en algunos sectores de la
población. En el grupo de edad de cinco a catorce años, la desnutrición crónica
es de 7.25% en las poblaciones urbanas, y la cifra se duplica en las rurales.
El riesgo de que un niño o niña indígena se muera por diarrea, desnutrición o
anemia es tres veces mayor que entre la población no indígena. Si bien en los
últimos años la desnutrición crónica ha disminuido entre adolescentes, también
es cierto que se ha evidenciado un mayor desequilibrio entre el norte y el sur.
Así, la prevalencia de la desnutrición crónica es tres veces mayor en el sur
que en el norte, en esta franja de edad. Diversas intervenciones, como los
programas de vacunación universal, la administración masiva de vitamina A, los
programas de desparasitación y la mayor disponibilidad de alimentos gracias a
los programas de desarrollo social, han sido eficientes para disminuir el radio
de niños y niñas que presentan malnutrición. Pero las prevalencias altas
persisten en zonas rurales y remotas, como también entre la población indígena.
Es por eso que es necesario un esfuerzo mayor para reducir las disparidades
regionales y de origen étnico.
Estadísticas de
desnutrición.
Desnutrición en
menores de 5 años de edad
De acuerdo con la ENSANUT 2012, en
todo el país el 2.8% de los menores de cinco años presentan bajo peso, 13.6%
muestran baja talla y 1.6% desnutrición aguda (emaciación). La baja talla en
preescolares disminuyó 13.3 puntos porcentuales entre 1988 y 2012, al pasar del
26.9% al 13.6%. Las mayores prevalencias de baja talla se encuentran en el sur
del país con 19.2%; a su vez, las localidades rurales de esta región presentan
una prevalencia del 27.5%, 13.9 puntos porcentuales arriba del promedio
nacional (13.6%).
Obesidad en escolares Los niños en
edad escolar (ambos sexos), de 5 a 11 años, presentaron una prevalencia
nacional combinada de sobrepeso y obesidad en 2012 de 34.4%, 19.8% para
sobrepeso y 14.6% para obesidad. Al analizar las tendencias puede observarse
que las cifras de sobrepeso y obesidad en escolares no han aumentado en los
últimos seis años (2006 a 2012).
·Sobrepeso y obesidad en adolescentes
De acuerdo a la ENSANUT 2012, 35% de
los adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Uno de
cada cinco adolescentes tiene sobrepeso y uno de cada diez presenta obesidad.
Entre 2006 y 2012 el aumento combinado de sobrepeso y obesidad fue de 5% para
ambos sexos, es decir, 7% para el sexo femenino y 3% para el masculino.
·Anemia en preescolares, escolares y adolescentes
En los niños preescolares la
prevalencia de anemia fue del 23.3%. La mayor prevalencia de anemia (38%) se
observó en los niños de 12 a 23 meses de edad. De 1999 a 2012 la prevalencia de
anemia en escolares disminuyó de 15.2% a 10.1%. Al comparar los datos actuales
con los de la ENSANUT 2006, se observa una disminución de la anemia en
adolescentes del 9.2% al 5.6% en el ámbito nacional
·Anemia en mujeres embarazadas y no embarazadas
La prevalencia nacional de anemia en
2012 en mujeres no embarazadas fue de 11.6% y en mujeres embarazadas fue de
17.9%. Entre 1999 y 2012, disminuyó 10 pp y 13.5 pp respectivamente.
·SEGURIDAD ALIMENTARIA
A nivel nacional, el 17.7% en IA
moderada y el 10.5% en IA severa. Es decir, estos hogares percibieron
disminución en la cantidad de alimentos consumidos o un adulto o niño se quedó
sin comer en todo un día.
Infancia y la nutrición.
Un niño no es un
adulto de dimensiones reducidas, sino un ser biológico distinto que está
creciendo y desarrollándose. En el primer año de vida es muy importante el
crecimiento y desarrollo cerebral, para protegerlo en ese lapso, la lactancia
materna es esencial.
En los países en desarrollo se
aconseja prolongarla cuanto sea posible, ya que después del destete es
alimentado con los escasos e incompletos recursos alimentarios. Esta es la
época de la mayoría de las enfermedades contagiosas. Aunque se tiene un alto
porcentaje de agua corporal total, es fácil de perder. La frecuencia de
diarreas infecciosas produce que haya un peligro de deshidratación.
Factores que influyen
en la desnutrición.
Aunque normalmente se menciona a la
pobreza como la causa principal de la desnutrición, existen otras causas tan
importantes como ésta, tales como la no lactancia materna exclusiva, la
presencia de enfermedades como diarrea, infecciones respiratorias agudas, y otras;
la falta de educación y de información sobre la buena o adecuada alimentación,
el no consumo de suplementos vitamínicos o alimentos fortificados, y el costo
de los alimentos.
Un factor importante que contribuye
al problema de desnutrición infantil, es la educación y costumbres alimenticias
que se brindan en casa; se fomenta el consumo de productos “chatarra” como
alimentos regulares, supliendo a los alimentos recomendados como pueden ser
frutas y verduras. En las escuelas la venta de “chatarra” llama vigorosamente
la atención de los niños, los cuales a pesar de que lleven refrigerios
preparados en sus casas, se ven seducidos a comprar las frituras, refrescos,
entre otras, que con un sabor llamativo hace olvidar a los niños del aporte
nutricional. A los niños no les gusta desayunar y normalmente lo hacen sólo
tomando un vaso de leche que no cubre lo requerido para iniciar el día y
después de 4 horas toman un «lunch» con bajo contenido nutricional, por lo que
los niños presentan agotamiento y desgano. La edad de la madre, que es menor de
edad, el número de hijos que ella tiene, los malos hábitos higiénicos en los
alimentos; la falta de atención a una consulta para la llevar un buen control a
la alimentación, también la falta de interés de proporcionar buena alimentación
hacia el niño.



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